PPRÓXIMAS ACTIVIDADES

* Presentación del libro 'Historias de Nasrudín' en Prades (Tarragona)

Halil Bárcena presentará su libro Històries de Nasrudín (Fragmenta, 2015), en el Centre Cívic de Prades (Baix Camp, Tarragona). El libro, ilustrado por Mariona Cabassa, obtuvo el Premio Crítica 'Serra d'Or' de Literatura Infantil, 2016.

17 de agosto, a las 20'00 h.
Centre Cívic
Prades (Baix Camp, Tarragona).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del místico persa Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro Institut. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam espiritual, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, con lo que no es de orden terapéutico, ni pertenece a la categoría de la auto-ayuda, el crecimiento personal, el coaching u otros sucedáneos.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan semanalmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en poneros en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

También nos pueden encontrar aquí:

Reciban un cordial saludo derviche, sean quienes sean y lo que sean, estén donde estén, y muchas gracias por su visita. Pero, antes de concluir, una advertencia importante: tal vez el nuestro sea el único blog sufí del mundo en el que se escribe acerca del noble y caballeresco deporte del rugby (y del deporte tradicional en general). Por consiguiente, quien tenga excesivas manías al respecto no hallará aquí su lugar.

¡Huuuuuuu ... !

Halil Bárcena
Director de l'IES

Yâ man Hû...!

Yâ man Hû...!

CONTACTO

Si está interesado en los contenidos del presente 'blog',
póngase en contacto con el 'Institut d'Estudis Sufís' aquí:

martes, 23 de agosto de 2016

La última danza de Muhammad Ali



La última danza de Muhammad Ali


Halil Bárcena



A la memoria perdurable de Muhammad Ali.

No nos engañemos, la literatura de temática deportiva acostumbra a ser, salvo muy honrosas excepciones, muy poco interesante, por decir lo menos. Pier Paolo Pasolini decía que los deportistas no son, por lo general, personas muy cultivadas, mientras que los hombres cultivados son muy poco amantes del deporte, con lo que literatura y deporte parecen condenados a vivir sus vidas separadamente. Sin embargo, toda regla, se dice, tiene su excepción, que en este caso son los libros sobre boxeo. Y es que la carga épica no exenta de dramatismo que posee el boxeo ha hecho de él uno de los deportes más literarios de cuantos existen. Muy posiblemente, otro sea el ciclismo, aunque no tanto como aquél, y, a buen seguro también, el montañismo.
En cualquier caso, el «noble arte del boxeo», como gustan llamarlo los puristas, es el deporte que más literatura ha generado, y literatura de la buena, sobre todo en el ámbito anglosajón, mucho más que en el de las letras españolas. Ahí están para corroborarlo los excelentes textos pugilísticos de autores de primera fila como Ezra Pound, Conan Doyle, Bernard Shaw y, sobre todo, Jack London y Norman Mailer, a mi entender los más sobresalientes. De London cabe destacar su excelente El combate del siglo[1]uno de mis libros favoritos sobre el género, en el que se narran las vicisitudes de la pelea librada entre el poderoso púgil negro Jack Johnson y el aspirante blanco James Jeffries. Celebrada el 10 de julio de 1910, en Reno, en el estado de Nevada (USA), dicha pelea fue mucho más que un combate de boxeo. Johnson y Jeffries encarnaban en sus figuras toda la tensión racial de la sociedad norteamericana. Al final, se alzó con la victoria el gran Johnson, lo que provocó que la población blanca se echara a la calle a protestar la decisión de los jueces. Ser blanco y salir derrotado no era fácil de digerir.
Pero, corrieron los tiempos, eran los inicios de los años 60 y, de repente, apareció en escena para cambiarlo todo un tal Cassius Marcellus Clay -ese era el nombre de esclavo de su familia-, más tarde mundialmente conocido como Muhammad Ali, tras abrazar el islam el año 1964. Y lo suyo sí que fue más, muchísimo más que boxeo. Lo suyo a ratos fue poesía, y fue danza también. «Claro que en el boxeo hay literatura. ¿No es la danza de Muhammad Ali en el ring pura poesía?»[2]afirmaba Donatella Iannuzi, editora, precisamente, de El combate del siglo, un mes antes de la muerte de Muhammad Ali. Y también lo suyo fue compromiso cívico y fidelidad religiosa al islam. Y como muchos no lo entendieron, o no quisieron entenderlo, le llamaron el «loco de Louisville», su ciudad natal, por su personalidad irreverente y enérgica, provocativa e imprevisible. Pero aquel joven negro de físico portentoso no estaba loco, jamás lo estuvo, como se pudo comprobar a lo largo de su prodigiosa carrera deportiva y de su vida ejemplar fuera de los cuadriláteros.
Y es que Muhammad Ali fue mucho más que un púgil, si bien en el boxeo, así lo reconocen todos, fue el más grande. Ali revolucionó con su estilo, ligero y veloz, sutil e inteligente, la forma en que peleaban los boxeadores de la máxima categoría, hombres pesados y lentos, aunque de pegada demoledora. Llegó él, y ante la estupefacción de todos, se puso a danzar y danzar alrededor de sus contrincantes, que apenas podían verlo; con la cabeza inclinada siempre hacia atrás para no ser alcanzado. Ali danzaba como una mariposa y picaba como una abeja, según decía el propio púgil de sí mismo. En palabras de Norman Mailer, Ali «exhibía la plasticidad estética del boxeo en todo su esplendor»[3].
Era liviano, muy liviano; era rápido, muy rápido; y era inteligente, muy inteligente; y, además, era musulmán y amigo íntimo de Malcom X, otra de las figuras más brillantes de la época. En definitiva, era demasiadas cosas para poder ser asumido como uno de los suyos por una sociedad como la norteamericana de entonces, tan racista, tan sectaria y tan injusta. El periodista español Gregorio Morán se preguntaba recientemente en la prensa: «Nos tendríamos que interrogar por qué desde hace tantos años los negros más brillantes, Muhammad Ali o Malcom X, sin ir más lejos, se han hecho musulmanes a raíz de las humillaciones permanentes de los cristianos blancos»[4].       
Como no podía ser de otro modo, un personaje tan atractivo y complejo como Muhammad Ali, un  «monstruo sagrado», como lo llamó en cierta ocasión Jean Cocteau, generó en vida mucha literatura. La suerte de Ali fue coincidir en el tiempo con un escritor y periodista de la talla de Norman Mailer, gran amante del boxeo y  padre del llamado «nuevo periodismo» norteamericano que emergió en dicha época. Mailer cuenta en su extensa bibliografía con dos libros excepcionales que tienen como protagonista a Muhammad Ali: En la cima del mundo[5] (King of the hill, en el original inglés), del año 1971, y El combate[6] (The fight, en el original inglés), escrito cuatro años más tarde, en 1975.
El primero gira en torno al combate celebrado, el 8 de marzo de 1971, en Nueva York, entre el campeón del mundo de los pesados entonces, Joe Frazier, y el aspirante, Muhammad Ali, que había sido despojado de dicho título, el año 1967, por negarse a participar en la guerra del Vietnam, un gesto que le honra, lo cual le valió una prohibición para boxear que duró más de tres años y medio. Dicha sanción fue todo un martirio para él. Pero, como reconoce Mailer, en tal martirio Ali creció como boxeador y como persona.
A dicho combate también se le llamó en su día la pelea del siglo, cosas de los periodistas. El libro de Mailer, brevísimo, de poco más de 70 páginas, es la crónica y autopsia de una derrota, la de Ali, que perdió claramente a los puntos, tras haber sido derribado en el décimo quinto y último asalto de la pelea, por el aguerrido Frazier. Era la tercera vez hasta entonces que Ali besaba la lona. Pero, como escribió el maestro argentino de las letras hispanas, Jorge Luis Borges, de quien hablamos en estas páginas hace unos meses: «la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece». Ali fue derrotado dignamente y dignamente lo asumió. Cayó y, grande como era, se levantó de nuevo y lo hizo, esta vez sí, para triunfar.
El segundo gran libro de Mailer sobre Ali, El combate, versa sobre el combate celebrado, el 30 de octubre de 1974, en Kinshasa, capital entonces de Zaire, hoy República Democrática del Congo, entre George Foreman, vigente campeón del mundo de los pesos pesados, y Muhammad Ali, nuevamente aspirante al título. Fue otro combate del siglo, en el que, a la postre, Ali venció y recuperó el título que le fue arrebatado injustamente, tras una pelea dramática. Como bien afirma Norman Mailer, Ali subvirtió la ley del cuadrilátero, al demostrar que no siempre gana ni el más fuerte ni el más pesado, sino el más inteligente. Y a fe que Ali fue el más inteligente de cuantos púgiles hayan existido. Al mismo tiempo, Ali se sabía poseedor de un poder que le había sido concedido como si de un don se tratara, lo cual unido a su inteligencia hizo de él alguien capaz de las proezas que hizo.
Pues bien, de todo ello da cuenta en sus libros Norman Mailer, con una capacidad de penetración psicológica en el personaje única y con un estilo narrativo trepidante, como la propia danza de Ali cuando boxeaba. Porque Ali en el ring fue un danzarín y un gladiador, un poeta y un guerrero.
Quiero acabar estas líneas con un testimonio personal. Ali me enseñó a amar el boxeo desde bien pequeño, cuando veía por televisión, entonces en blanco y negro, todos sus combates junto a un tío mío boxeador. Por entonces, era un sueño de niño, yo también quería ser boxeador. Y los libros de Norman Mailer me ayudaron a entender mejor la forma que Ali tenía de interpretar el boxeo, un deporte tan noble como brutal. Manuel Alcántara, tal vez el mejor cronista español de boxeo, acostumbra a decir que la vida es un ring. Pues bien, Ali, que a lo largo de los años desarrolló una gran capacidad de resistencia al dolor, tanto dentro como fuera del cuadrilátero, nos enseñó boxeando que vivir también es sufrir.


 (Traducción al turco a cargo de Fatma Can)  



[1] Jack London, El combate del siglo, Gallonero, Barcelona, 2010.
[2] M. J. Espinosa de los Monteros, “Letras sobre el cuadrilátero”, El País, 10 de mayo de 2016, p. 27.
[3] Norman Mailer, En la cima del mundo, Lumen, Barcelona, 1972, p. 77.
[4] Gregorio Morán, “¿Por qué odian a Michael Moore?”, La Vanguardia, 11 de junio de 2016, p. 32.
[5] Norman Mailer, En la cima del mundo, Lumen, Barcelona, 1972. Existe una traducción más reciente: En la cima del mundo, 451 Editores, Madrid, 2009, con un prólogo excelente a cargo de Andrés Barba.
[6] Norman Mailer, El combate (The fight), Contra, Barcelona, 2013.

[Artículo publicado originalmente en la revista turca de literatura Yedi Iklim].

martes, 26 de julio de 2016

Guardar silencio


Guardar silencio


Mark J. Sedgwick


Ibn al-'Arabi pidió una vez que le fuera mostrado el wali [santo] más grande de su tiempo y fue guiado a la fragua de un herrero; el desconocido que trabajaba en el yunque volvió la mirada hacia Ibn al-'Arabi, sonrió y se llevó el dedo a los labios para indicarle que guardara silencio.

(Mark J. Sedgwick, Breve introducción al sufismo, Sígueme, Salamanca, 2003, p. 39).

miércoles, 20 de julio de 2016

Vivir no es un oficio

Vivir no es un oficio


"Que no, Pavese, 
viure no és cap ofici.
Que viure es un do...!" (H.B.)
* * *
"Que no, Pavese,
vivir no es un oficio.
Vivir es un don" (H.B.)

martes, 19 de julio de 2016

Con Turquía en el corazón

Con Turquía en el corazón


Tüm kalbimle Türkiye ile beraberim.
Bütün dualarım Turkiye ile. Allah herkese korusun.

lunes, 11 de julio de 2016

Música, metafísica del amor

Música, metafísica del amor


"Y la música toda es una especie de metafísica del amor".
(Friedrich Nietzsche)

(Citado en Blas Matamoro, Nietzsche y la música, Fórcola, Madrid, 2015, p. 47)

Srebrenica, memoria viva

Srebrenica, memoria viva


Srebrenica (11-7-1995) 

Siempre con Bosnia en el corazón / Sempre amb Bòsnia al cor

Centrarse en el Ser


Centrarse en el Ser


Hay que centrarse en el Ser y en ser, y evitar dispersarse en el activismo aparentemente bienintencionado, pero exhibicionista y soberbio en el fondo, de quienes, por ejemplo, aspiran a "cambiar el mundo", porque de otra manera, como afirmaba San Juan de la Cruz, "todo es martillear y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aun a veces daño" (H.B.).

martes, 5 de julio de 2016

Rincón de los poetas: Abbas Kiarostamí

Rincón de los poetas

Abbas Kiarostamí
(1940-2016)


Vengo solo
Bebo solo
Río solo
Lloro solo
Voy solo

*

Ni este 
ni oeste
ni norte ni sur
Aquí mismo donde estoy de pie

*

En el santuario
pensé en mil cosas
cuando salí
no recordaba ni una

*

¿A los ojos de la luna
son los mismos
que hace miles de años
los que hoy la miran?

*

Las truchas
ignoran el destino del río
y lo acompañan
 hasta el agua salada

(Abbas Kiarostamí, Compañero del viento, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 2006. Traducción de Clara Janés y Ahmad Taherí). 

Abbas Kiarostami, poeta de la imagen

Adiós a Abbas Kiarostami, 
poeta de la imagen


El cineasta iraní Abbas Kiarostamí (1940-2016), todo un poeta de la imagen, muere a los 76 años de edad, dejando tras de sí una extraordinaria filmografía que contiene obras magistrales como Dónde está la casa de mia amigo, A través de los olivos o El sabor de las cerezas. 

miércoles, 29 de junio de 2016

Orientarse

Orientarse


Para alcanzar el objetivo, lo primero es orientarse, es decir, 
saber por dónde pega el aire y discernir dónde está la sombra (H.B.).

martes, 28 de junio de 2016

Cantos sufíes (ilâhis)

Cada uno elige su camino

"La gente mundana
es experta en las cosas de aquí.
Cada uno elige su camino.
Yo solo lo deseo a Él". 

[Ehl-i dünya, dünyada
Ehlilik bu ukbâda
Her biri bir sevdada
Bana Allah'ım gerek].

(Aziz Mahmud Hüdâi)


(Cantan Halil Necipoğlu Hoca y el Grupo Dergâh)

lunes, 27 de junio de 2016

Tratar con los hombres

Tratar con los hombres


"El trato con los mortales es un suplicio para un espíritu lúcido, 
una sangría sin fin".
(Emil Cioran, De lágrimas y de santos, Tusquets, Barcelona, 2008, p. 101).

Este mundo

Este mundo


"Yo no digo nada ya sobre este mundo, 
que yo estoy de fiesta y el mundo de luto".


(Mawlânâ Rûmî, Rubâ'yât, Alianza, Madrid, 2016, p. 89. 
Traducción de Clara Janés y Ahmad Taherí).

miércoles, 15 de junio de 2016

El Oriente de Borges

El Oriente de Borges


"El fino olor del té, el olor del sándalo.
Las mezquitas de Córdoba y del Aksa
Y el tigre, delicado como el nardo.
Tal es mi Oriente. Es el jardín que tengo
Para que tu memoria no me ahogue".

Jorge Luis Borges, «El Oriente», La rosa profunda (Obras completas, Barcelona, Emecé, 1989, pág. 14).

[14-6-2016, treinta aniversario de la muerte del maestro Jorge Luis Borges].

martes, 14 de junio de 2016

All Blacks, liderazgo y virtud

Liderazgo y virtud


Todo proyecto colectivo necesita un liderazgo virtuoso (H.B.)
(Kieran Read, nuevo capitán black. 
Aaron Smith, nuevo guía de la haka.
All Blacks, la leyenda continúa).

lunes, 6 de junio de 2016

Hayırlı Ramazanlar

Hayırlı Ramazanlar, 1437


Muhammad Ali, adéu


Adéu a Muhammad Ali


Float like a butterfly, sting like a bee

(Allah rahmet eylesin)

miércoles, 1 de junio de 2016

Resistencia espiritual

Resistencia espiritual

Antonio Colinas

"La única fuerza ante la que se sienten indefensos los poderosos es siempre de tipo espiritual. Por ello, perseverar en los valores del espíritu significa estar perfectamente defendidos frente a la saña de los más fuertes, del poder".
(Antonio Colinas, Tres tratados de armonía, Tusquets, Barcelona, 2010, p, 59).

martes, 31 de mayo de 2016

Los poetas de la Alhambra

Los poetas de la Alhambra

Halil Bárcena


El deseo de todo escritor de verdad es ver su obra editada algún día. Un hombre de letras anhela eso, publicar y ser leído. Nadie enciende una vela, se dice, para esconderla debajo de la cama. Gracias a internet y las nuevas tecnologías han aparecido nuevas formas de edición, alternativas al clásico libro impreso, de modo que darse a conocer hoy como escritor parece ser, en principio, más fácil que en tiempos pretéritos. Sin embargo, el caso que queremos reseñar aquí, ciertamente único y extraordinario, es el de aquellos poetas de la Granada nazarí, último bastión del islam andalusí, inmortalizados a través de los muros caligrafiados de la Alhambra, una de las joyas de la arquitectura islámica de todos los tiempos, convertida en verdadero libro abierto de la poesía hispano-musulmana. De hecho, la Alhambra es el monumento arquitectónico islámico que más inscripciones de todo tipo contiene.
Pocos poetas en la historia han tenido el privilegio de ver inmortalizada su obra en los muros de un monumento de la importancia de la Alhambra de Granada, como es el caso de Ibn al-Cayyâb (1274-1349), Ibn al-Hatîb (1313-1374) e Ibn al-Zamrak (1333-1393), que representan el momento más esplendoroso de la poesía epigráfica de la Alhambra. En ella hallamos caligrafiada de forma omnipresente el lema dinástico nazarí, wa lâ gâlib il·lâ Al·lâh (No hay más vencedor que Al·lâh), distintas expresiones regias laudatorias que recuerdan a los diferentes sultanes constructores, así como inscripciones votivas, de uno o dos vocablos a lo sumo, jaculatorias de alabanza y mención de Dios, sus atributos y dones, fórmulas piadosas en honor del profeta Muhammad y un buen puñado de aleyas coránicas.
Sin embargo, lo más singular de entre los distintos tipos de inscripciones del conjunto monumental de la Alhambra es la treintena de poemas, casi la mitad de todos los que se grabaron en ella, que han permanecido en sus muros, arrocabes y fuentes hasta nuestros días, desafiando todas las vicisitudes de la historia. Grabados en distintos materiales (mayoritariamente yeso, pero también madera y mármol) y caligrafiados en dos estilos, fundamentalmente, el cúfico, de carácter más bien rectilíneo, anguloso y sobrio, y el llamado sulus andalusí, que es una de las formas caligráficas propias de la cursiva árabe, tal como se dio en Al-Ándalus.
Como afirma el arabista granadino José Miguel Puerta Vílchez, uno de los mayores estudiosos del edificio nazarí, “la Alhambra contiene la mayor colección de poesía mural árabe clásica conocida (…), lo que le confiere una singularidad mayor todavía a este monumento”[1]. Efectivamente, la Alhambra es mucho más que un simple palacio islámico gracias, precisamente, a dicha poesía mural, cuyo interés estético, literario y cultural es inestimable, ya que, dado su carácter áulico e histórico, ofrecen no poca información acerca de los diferentes soberanos musulmanes que ocuparon el edificio y las realizaciones arquitectónicas que llevaron a cabo en el transcurso del tiempo, así como de distintos acontecimientos históricos de la época. En definitiva, la Alhambra también es un libro abierto de poesía e historia que precisa ser leído, es la voz eterna de la Alhambra.
Los poemas de la Alhambra fueron compuestos por los tres responsables de la llamada Secretaría de Redacción (Dīvān al-Nišā’), instituida por Muhammad II (1273-1302). Se trata de los tres poetas ya antes citados, algo insólito, sin duda, en el marco del arte islámico que, en la mayoría de los casos, se desarrolla a partir del anonimato. El primer poeta fue fue Ibn al-Cayyâb (1274-1349), adepto al sufismo, a pesar de la actitud hostil de los jurisconsultos malikíes hacia éste, y excelente cultivador del género poético llamado fahr, caracterizado por el orgullo personal y la autoestima. Le siguió su discípulo Ibn al-Hatîb (1313-1374), célebre historiador, médico, filósofo y, por supuesto, poeta, uno de los mayores eruditos de la historia de Al-Ándalus.
Por último, tenemos a Ibn Zamrak (1333-1393), el poeta de la Alhambra por excelencia, según lo denominó el arabista Emilio García Gómez, su principal traductor al español y uno de sus máximos expertos[2]. Se ha de decir al respecto que Ibn Zamrak fue el único gran poeta andalusí que vio en vida la Alhambra concluida y pudo, por lo tanto, disfrutar de ella. Con Ibn Zamrak, que ocupó también importantes cargos políticos, la poesía andalusí aplicada a la arquitectura alcanzó su máximo apogeo. Sus elaboradas y excepcionales casidas superan con creces al resto de poetas de la Alhambra. Así lo reconocieron sus propios contemporáneos. Como afirma García Gómez, desde un punto de vista estrictamente formal, “no cabe sino admirar su absoluta perfección gramatical”[3]. En efecto, Ibn Zamrak utiliza y despliega todos los recursos propios de la lengua árabe con la gracia y la desenvoltura de quien los conoce en profundidad.   
Suyos son los siguientes versos, un canto exaltado a la belleza de la Alhambra; versos que forman parte del epígrafe que decora la Sala de Dos Hermanas del palacio nazarí, la inscripción más larga y a decir de muchos, García Gómez entre ellos, la más hermosa de todos los textos poéticos de la Alhambra:
“Jardín yo soy que la belleza adorna (…).
Jamás vimos alcázar más excelso,
de contornos más claros y espaciosos.
Jamás vimos jardín más floreciente,
De cosecha más dulce y más aroma”[4].

Digamos, para acabar, que la poesía epigráfica de la Alhambra que acabamos de presentar en estas líneas no solamente desempeña una función ornamental, no es un mero alarde estético, como a veces se ha pensado y aún se piensa en algunos ámbitos. Como bien apunta el arabista granadino Emilio de Santiago[5], que ha dedicado buena parte de su vida al estudio del palacio nazarí, en los poemas de la Alhambra, en el rico simbolismo que presentan y en su maridaje con los distintos espacios arquitectónicos y sus juegos de luces y sombras, hay algo así como un intento desesperado por eternizar el poder de la palabra y su capacidad para mostrar la esencia secreta de las cosas. Al fin y al cabo, esa es la función primera y última de todo arte, revelar la naturaleza real de las cosas, no copiar su apariencia.

(Traducción al turco a cargo de Nesrin Karavar).
(Artículo publicado en turco en la revista turca de literatura Yedi Iklim, junio 2016).

                                                                                           
   


Notas:
[1] José Miguel Puerta Vílchez, Leer la Alhambra. Guía visual del monumento a través de sus inscripciones, Patronato de la Alhambra y el Generalife, Granada, 2011, p. 15.
[2] Emilio García Gómez, Ibn Zamrak, el poeta de la Alhambra, Granada, Patronato de la Alhambra y Generalife, 2006.
[3] Ibídem, p. 93-94.
[4] Emilio García Gómez, op. cit., pp. 144 y 147.
[5] Emilio de Santiago, La voz de la alhambra, Patronato de la Alhambra y Generalife, Granada, 2009, p. 27. 

La fe del amor, según Rûmî

La fe del amor


"Y como merece la fe del amor
en ti el mundo vemos y a ti no te vemos".

(Mawlânâ Rûmî, Rubayat, Alianza Editorial, Madrid, 2015, p. 105. 
Traducción de Clara Janés y Ahmad Taherí).

jueves, 19 de mayo de 2016

'Històries de Nasrudín', presentación

Nasrudín, se presenta en Documenta


Aquest dissabte, de 12 a 1 del migdia, Històries de Nasrudín (Fragmenta, 2015), Premi Crítica Serra d'Or de Literatura Infantil 2016, a la llibreria Documenta de Barcelona, amb Halil Bárcena (autor) i Mariona Cabassa (il·lustradora). Una presentació per a grans i petits...

[El próximo sábado, día 21 de mayo, de las 12 a las 13'00 h., presentación de Històries de Nasrudín en la librería Documenta de Barcelona, un acto para pequeños y mayores].

Llibreria Documenta
Pau Claris 144, baixos
Barcelona-08009

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Abdal·lah ibn Almuqaffa, Ètica i educació per a governants (Angle, 2014).
  • Antonio Colinas, Tres tratados de armonía (Tusquets, 2010).
  • E.M. Cioran, De lágrimas y de santos (Tusquets, 2008).
  • José Tolentino, Vers una espiritualitat dels sentits (Fragmenta, 2016).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Leonard Lewisohn (ed.), The Philosophy of Ecstasy. Rumi and the Suf Tradition (World Wisdom, 2014).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Norman Mailer, En la cima del mundo (451editores, 209).
  • Pierre Drieu La Rochelle, Diario de un exquisito (J.J. de Olañeta editor, 2016).
  • Rebeca Retamales, Análisis simbólico de la tauromaquia (Egartorre, 2006).
  • Seyyed Hossein Nasr, Islam in the modern world (HarperOne, 2012).
  • Thierry Zarcone, Le croissant et le compas. Islam et franc-maçonnerie, de la fascination à la détestation (Dervy, 2015).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)